En un determinado momento de la tarde se me ocurre entrar a la página del diario La Nación, y ver el suplemento de Tecnología.
Veo que hay una nota sobre el chat. Coincido con algunas cosas, pero hay otras en las cuales se nota que el autor linda con lo histérico o con lo ignorante. Paso a mencionar solo algunas:
El emotivo . Un iconito gestual cada tanto reconforta y sienta bien, aclara el tono de la frase, permite incluso una respuesta no comprometedora a una pregunta incómoda, afloja, da énfasis, ayuda. Lamentablemente, el exceso conduce a un cuadro clínico bastante difundido y aparentemente incurable: la persona va reemplazando cada vez más palabras por emoticones. En su etapa terminal, cada letra es reemplazada por un icono.
Sus textos se vuelven casi ilegibles y los conducen a situaciones confusas, si no abiertamente embarazosas. Esto se debe a que muchas palabras contienen otras palabras dentro. Así, el que asocia el icono de una carita riéndose con la palabra “je” encontrará que una frase como hay que ir de traje? es imposible de decodificar.
Letras decoradas, muñequitos que dicen y hacen cosas, explosiones, florecimientos, bailes, piruetas, gestos, saludos, fuegos artificiales, arco iris, animalitos de toda laya y un cuatrillón de figuritas más convierten el chat en algo más cercano a la criptología o la hermenéutica que a la simple y relajada charla de amigos. Uno se siente Champollión entrando en el Valle de los Reyes, y no hay Piedra Rosetta a la mano. (Bueno, en realidad sí la hay. En el MSN se puede hacer clic en el emoticón, elegir Agregar y enseguida se verá la traducción.)
Definitivamente no sabe que el MSN es Case-Sensitive con los emoticons agregados por el usuario, de manera que el ejemplo de “traje”, se puede solucionar haciendo “traJe”. Si, ya se, muy difícil una mayúscula.
El corrector . El cerebro humano es capaz de entender una palabra mal tipeada, sobre todo si está en un cierto contexto. Así que, en el chat, casi nunca hace falta volver a escribirla. No sólo no hace falta, sino que a la quinta vez se empieza a poner bastante denso. Al final será tan irritante que nos veremos obligados a pedirle por favor que no repita, que entendimos. A lo que recibiremos como respuesta: “Ah, no, pero viste cómo soy yo, reperfeccionista”. Se nota.
Un caso particularmente molesto es el que agrega en el siguiente renglón un signo de interrogación obvio que se olvidó en la línea anterior, o corrige la última letra de una palabra porque no coordina género, número, persona, tiempo, modo o lo que sea.
Definitivamente, el señor tecnológico autor de la nota piensa que es lo mismo decir “Está lloviendo” a “Está lloviendo?”. Ni hablemos si le sacamos los tildes, una hecatombe. Por otro lado, si sos un animal escribiendo y pones “eleji” o “peregil”, me vas a disculpar pero te voy a correGir y educar a la fuerza, y si no te gusta, lee el diccionario o directamente, lee algo y educate.
Mas allá de todo esto, debo decir que sí coincido en otras cosas, como ser el tema de las mayúsculas. Y sí, tenía que coincidir en lo obvio, en eso que ya está determinado después de mas de 20 años de uso de Internet.
Les pongo el link a la nota original.
Dejen sus comentarios.
Hasta la próxima.
La verdad, estaría bueno que nos paguen a nosotros por hablar de algo que en realidad sabemos (y mucho) en lugar de a esta gente.
La justicia no existe, man!
Por: Alejandro el 23 Octubre, 2007
a las 1:16 am
Que nota pelotuda… y pelotudo el que la hizo. Hablan como si fuese una ciencia, lo describen como si fuese un arte. Eso si es estar al pedo y rellenar.
Por: Emiliano el 26 Octubre, 2007
a las 6:39 pm